miércoles, 18 de junio de 2008

Potosí

Hermosa ciudad, complicado para caminar realmente... La altura hace que te falte el aire por momentos, o que te canses mucho al subir un par de escalones.
Nuestra idea era estar un par de días y terminaron siendo unos cinco, todo debido a los bloqueos de ruta por supuesto que generan cambios inesperados en nuestros itinerarios originales. A decir verdad, durante esos días estuvimos bastante tiempo descansando en el hostal, ya que encontramos uno MUY lindo y cómodo, con desayuno, internet, cocina y calefacción!!! Y por sobre todo, tenía pinta de hostal más que de hospital, lo cual (aparentemente) es mucho pedir.
En Potosí seguimos viajando con Denis (el croata) y Sam (el ingés) con quien compartíamos el cuarto (con baño privado, todo un lujo!) y cocinamos bastante en el hostal, pasamos bastante tiempo en internet y creo que la calefacción ayudó a pasarla muy bien.
La ciudad, a mi parecer, muy linda, super colonial y con muchísimas iglesias. Lo llamativo de Potosí es que fue, en algún momento de la historia, una de las ciudades más ricas del mundo, ya que es donde se encuentran las minas de plata (oro, zinc, cobre, estanio, etc.) en el Cerro Rico. Este cerro y la ciudad, ya no son lo que fueron en la época de la conquista, hoy en día es una ciudad pobre, como todas las demás de Bolivia y en el cerro los mineros ya no tienen casi qué extraer (y dentro de algunos años, sin el 'casi'). La visita al Cerro Rico (a las minas de plata) fue super interesante aunque algo extraña. En sí, parece un poco raro o morboso hacer turismo con ese tipo de actividades. O sea, ir a ver a los mineros trabajando, deslomarse, enfermarse y hasta morir, dentro de esas minas llenas de gases tóxicos y explosivos me parece un turismo del cual, en cierta forma, me resistía a participar. Sin embargo, no deja de ser interesante como experiencia e intrigante el entrar a esas minas para conocer (con los propios ojos) las condiciones en las que trabajan y viven los mineros, desde turnos inhumanos de muchísimas horas, hasta sin alimentos (sólo mascando hojas de coca, tomando alcohol del 96% y fumando), algunos durante un par de años y otros durante décadas, inclusive niños y adolescentes, para lograr (con suerte) extraer sólo un par de gramos de algún mineral. Conclusión, hicimos el tour con una de las agencias. Averiguando, nos enteramos que de la plata que entra del turismo (al menos con esa agencia) un 15% va destinado a los mineros en forma de alimentos a fin de año, lo cual limpia un poco la conciencia, después de haberlos visitado como si fuera un zoológico.
El tour comenzó en el mercado minero, donde están a la venta todo tipo de dimamitas y explosivos, o sus diferentes componentes para armarlos, y entre otras cosas, alcohol, refrescos, etc, etc. Luego se llega a la base del Cerro Rico, donde se entra por alguna de las más de 200 minas existentes y se recorren ciertos recobecos, caminando, agachados y hasta por momento gateando totalmente por el piso, hablando con los mineros, viéndolos trabajar y reventar explosivos. El lugar es absolutamente sofocante, prohibido para claustrofóbicos, cuesta muchísimo respirar por los diferentes gases, la falta de oxígeno, y el polvo de la tierra. Los cambios de temperatura dentro de las diferentes zonas de las minas pasan de casi 40ºC en algunos sectores hasta un frío extremo. En varios lugares se ven representaciones del diablo, como muñecos grandes, al cual llaman el 'Tío' de la mina (es el dueño de la mina) con ofrendas de hojas de coca, alcohol, cigarrillos, etc. alrededor. Una visita extraña y sofocante, pero por sobre todo interesante. Ya verán las fotos. Y durante esos días, varios de los mineros, también estaban de paro!
El resto de los días en Potosí no hicimos mucho más que caminar por la ciudad, subir a un mirador, disfrutar del hostal e ir a la Casa de la Moneda, un museo súper interesante, desde la época colonial cuando se fabricaban monedas de plata para España. Hoy en día, las monedas bolivianas, irónicamente, son fabricadas EN España.
Desde Potosí, queríamos ir hacia Sucre, ciudad que al final nos quedamos sin conocer, por los simpáticos bloqueos de ruta. La opción, cuando se pudo salir finalmente de Potosí, era ir hacia La Paz. Opción tampoco tan sencilla, ya que atravesamos una parte de los bloqueos a pie (muy interesante), para llegar unos quilómetros fuera de la ciudad, donde estaban los ómnibus esperando.
(FOTOS)

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Ook hier moesten we de stakingen omzeilen en gelukkig kwamen we zonder te lopen aan in Potosi, de hoogste stad van bolivia opt 4020 meter hoogte.
Eindelijk vonden we hier onze eerste kamer met verwarming (kennen ze namelijk niet hier).
De lucht was ontiegelijk ijl en het kostte ons opvallend veel moeite met lopen.
Ook hier gingen de stakingen maar door, in dit geval omdat de mijnwerkers het niet eens waren met belastingsporcentage dat ze moesten afdragen. Als bussen toch door de blokkades heen wilden dan werden ze rustig doch dringen verzocht met dinamiet om naar achteren te gaan.
We hebben er toch behoorlijk veel gelopen en ook de tour door de mijnen gedaan.
Ongelooflijk dat deze berg (cerro rico, rijke berg) nog steeds overeind staat na vijf eeuwen geplunderd te zijn en het gaat nog steeds door. In totaal zijn er in deze berg acht miljoen slaven overleden. Het is een rare plek om een tour te doen, niet bepaald een normaal soort toerisme, maar wel erg indrukwekkend.
Vanaf hier wilden we naar Sucre gaan, maar door alle blokkades was het simpelweg onmogelijk en zijn we direct naar La Paz gegaan waar er geen blokkades waren.
(FOTOS)

1 comentario:

verom28 dijo...

Hola Chicos!!!!!!! Veo que la estan pasando de puta madre!!!!! Divinas las fotos!!! Cuidense y espero verlos pronto!!!! Besos enormes!! Vero