Desde La Paz tomamos un bus de 18 horas (no tanto por la distancia sino por la velocidad) hacia la población de Rurrenabaque, en el norte del estado de La Paz donde se encuentra el Parque Nacional Madidi, uno de los parques con más biodiversidad de flora y fauna existentes. Concentra desde zonas de montaña hasta selváticas. Nosotros decidimos visitar la selva. Desde Rurrenabaque se cruza en bote el río Beni hasta el pueblo enfrentado de San Buenaventura, desde donde se accede al parque. En Rurrenabaque nos quedamos tres días mientras buscábamos un guía local que nos acompañara por el parque. No se permite el acceso a turistas sin guía y lo común es ir en uno de los tours de las varias agencias, cosa que queríamos evitar. No fue fácil encontrar un guía local, pero después de mucho calor y algunos días, dimos con Alfonso, nuestro guía durante los ocho días que nos internamos en el parque. La idea: acampar, pescar, caminar y ver la mayor cantidad de animales. Lo que no buscamos pero conseguimos fueron miles de picaduras de cuanto insecto (volador o no) se nos cruzó por las piernas. La experiencia fue verdaderamente increíble y única, ver varios tipos de aves (papagayos, tucanes, etc.), distintos monos, insectos y mariposas, chanchos (como el pecary), jabalíes, tapires y capybaras. Aunque los animales que se pueden llegar a ver son muchísimos, los que realmente se ven son pocos, es cuestión de suerte y no es tan fácil. Cruzar ríos y arroyos con manta rayas y pirañas por varios días fue sin duda una aventura, pisando con un palo antes de pisar con los pies, para espantar las manta rayas. Jaguares y tortugas (de mar y terrestres), si bien no los cruzamos, se veían a diario las huellas. Probamos bagres y pirañas que pescamos, pero no tuvimos suerte con otros peces más grandes. Abriendo camino con la ayuda de machetes, alumbrando con fuego y luna llena, aprendiendo sobre las distintas plantas medicinales con las que provee la selva, fueron experiencias sin duda inolvidables, aunque gracias a las picaduras y el calor, ocho días se sintieron como más que suficientes. El regreso, el octavo día, fue en bote desde el río Tuichi hacia San Buenaventura. Pasamos una noche más en Rurrenabaque y luego nos tomamos un bus (mejor dicho dos) hacia Trinidad, donde llegamos al día siguiente.
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1 comentario:
vamo arriba campeón!
se ve que la estas pasando lindo,
abrazo,
aLe.-
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