domingo, 27 de julio de 2008

Lago Titicaca

Ya se estaba extrañando ver (y oler) el agua desde nuestra salida de Montevideo hace ya un par de meses. Finalmente tuvimos un poco de eso al llegar al Lago Titicaca. Primero visitamos Copacabana, el principal pueblo del Titicaca del lado boliviano. Su nombre no hace precisamente honor a la famosa playa de Rio de Janeiro sino que es un derivado del nombre Aymará 'kota kahuana' que significa 'vista del lago'. Un pueblo muy turístico, sobre todo por sus precios (la pasta que cocinamos en el hostal era más rica que el 'precio' de la trucha en los restaurantes y barcitos) y se nota en la venta masiva de souvenirs en los puestos ambulantes, como productos de alpaca y textiles típicos del altiplano. La playa en la costa del lago no es de arena sino de cantos rodados y la gente (supongo que debido al frío) se baña vestida. No creo que sea la mejor de las ideas, pero sobre costumbres y gustos...
Después de dos días en Copacabana rumbeamos hacia la Isla del Sol. La opción más común es tomar un bote o barco desde la playa de Copacabana directo a la isla, pero decidimos 'sufrir' un poquito y caminar alrededor de 20km hacia Yampupata (pueblo en la punta de la península, bien enfrentado con la isla y más cercano) desde donde tomamos un bote a la isla. La caminata lleva alrededor de 5 o 6 horas, con unas vistas absolutamente hermosas del lago y con partes del camino precolombino (camino Inca). Durante la caminata, conocimos a Steven (inglés) y Nathalie (francesa) una muy linda pareja que vive en Dublín, con la cual nos hicimos muy amigos y seguimos viajando un tiempo juntos. Éramos casi los únicos haciendo ese sendero, hasta que en un pueblito diminuto y perdido nos vimos literalmente frenados por una fiesta local que venía ya desde la noche anterior y donde el pueblo entero estaba bailando, con trajes típicos y en avanzado estado etílico (algo MUY común en cualquier fiesta, carnaval, karaoke o bar boliviano). La gente se nos acercaba, hablaba, caía encima y no nos dejaron continuar hasta después de aproximadamente una hora, experiencia muy particular en el medio de esa solitaria y tranquila caminata.
Al llegar a Yampupata, cruzamos juntos a la Isla del Sol donde nos quedamos otros dos días, disfrutando de las increíbles vistas del lago (similar a algunas islas del Mediterráneo), caminando de arriba a abajo a través de las escalinatas y terrazas incas, y apreciando el amanecer (algunos, claro que yo no... ) y atardecer desde el balcón del hostal o algún cerro.
Luego de la Isla del Sol, volvimos a cruzar a Copacabana para tomar el bus (nuevamente) hacia La Paz (con Steve y Nathalie esta vez). En La Paz nos quedamos 3 días más, preparándonos para el trek hacia Coroico.
Aquí las fotos.

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Na een week La Paz hebben we de bus genomen naar Copacabana aan het Titicaca meer.
Een oude pelgrim plek maar nu vooral een erg touristisch dorpje vol met restaurants en hostals.
Ondanks dat we zelf ook toeristen cq. geinteresseerden zijn, waren we de plek al snel zat vanwege alle toeristen en besloten om ipv. de boot te nemen van vanuit copacabana naar isla del sol om te lopen vanuit copacabana naar Yampupata wat een mini dorp is op een ¨steenworp afstand¨van Isla del Sol.
We begonnen ´s ochtends rond half 10. Een beetje laat normaal gesproken omdat de zon erg sterk is hier ondanks dat het niet niet warm is ´s middags. het was een erg mooie, ongeveer 20km, lange wandelijk langs het titicaca meer waar je langs vele dorpjes komt die je normaal gesproken niet ziet en gelukkig ook behoorlijk ¨turista vrij¨
op een gegeven moment kwamen we langs een mini dorp waar al 2 dagen een feest aan de gang was. Dit betekent in Bolivia vanaf negen uur ´s ochtends aan het bier, of, bewusteloos neervallen en wanneer je weer bijkomt vrolijk verder gaan. Toen we aankwamen kwamen er verschillende bolivianen naar ons toe die ons bier aanboden met de felle zon om twee uur ´s middags en na zo´n tien kilometer te hebben gelopen. We wilden liever niet vanwege de zon, maar we konden het ook niet weigeren aangezien het bier in onze handen werd gedrukt. We waren niet de enige ¨slachtoffers¨ ook Steven en Natalie, een engels frans koppel, moesten eraan geloven. Na een uur ongeveer en na twintig keer gedag te hebben gezegd waren we eindelijk weer op weg, dit keer samen met Steven en Natalie. Was een geweldige ervaring het feest vooral de manier waarop we werden ontvangen en het enthousiasme van de mensen. Neem aan dat het bier hielp.
Fotos hier...

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